Construcciones Vivas

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Kuki Portabella

«Construir» es algo muy serio. Podríamos optar por la simple definición literal del término y quedarnos en eso de fabricar, de combinar unas serie de elementos mediante una técnica, más o menos compleja, de acuerdo a unas mediciones y planos. Resultaría fácil, entonces. Sería mera cuestión de estar atentos, ser un poco habilidosos y cumplir  al pie de la letra las indicaciones de quienes diseñaron el objeto a construir. Pero no. En las relaciones humanas no hay piezas perfectas, ensambladas a modo de rompecabezas y, además, los elementos constructivos no se compran en una gran superficie ni en la ferretería de barrio de toda la vida.

Así que nos enfrentamos a un verdadero reto del que tampoco tenemos certeza del resultado. Relaciones: ¿sanas? ¿tóxicas?… Vamos, que iniciamos camino sin trazado y sin vehículo. Toda una aventura.  Lo que sí está claro es que en esto de relacionarse debe haber toma y daca. ¿Reglas necesarias?. Creo, aunque es una óptica del todo personal, que las relaciones sanas no precisan de reglamentos ni normas. Tal vez por eso son sanas porque, ante todo, vienen revestidas de mutuo respeto, autenticidad, comunicación, flexibilidad, espacio y calidez. Ahí queda eso, que no es poco…

No hace mucho una gran amiga me dijo que para ella es una responsabilidad enorme recibir mis palabras cuando le digo «te quiero». Siente que las ha de acoger y mimar porque entrañan sentimientos y acciones que nos vienen uniendo desde hace ya unos cuantos años. Ahí hemos construido relación. Una relación limpia y de compromiso. Con potencia y, a la vez, con la fragilidad de sabernos humanas, imperfectas y limitadas pero siempre con ese mimo de «vigilancia de cabecera» y con la seriedad que debe darse a palabras como «amistad» que, a menudo, usamos con excesiva ligereza. Tal vez porque en momentos de la vida tenemos hambre de popularidad, de aceptación, de liderazgo pero la construcción de relaciones cambia con los años. A modo de obra arquitectónica no finaliza con su brillante inauguración sino que nace ya necesitada de reformas y pintadas de fachada, cambio de mobiliario y decoración. Las personas somos seres en evolución constante y nuestras relaciones, nuevas y antiguas, se contagian de ese movimiento. Si las relaciones no están vivas mueren y dejan de existir. Así, los pilares en que se sustentan, tanto los cimientos como los elementos constructivos cambian. Construcciones vivas. Así debe ser para que las relaciones nos nutran. Esas son las relaciones sanas, las que se van construyendo desde dentro a fuera y que, a la vez, nos construyen a nosotros mismos, de fuera hacia dentro. Con fortaleza y compasión («la pasión por el corazón del otro»). Esas son las relaciones que escogemos  aunque también hay otras relaciones «obligadas» por darles un nombre, aquellas marcadas por un encuentro profesional, laboral o un acto social. ¿Merecen éstas  enmarcarse en el cuadro de las relaciones construidas?… Pero ese es otro asunto…

¿El secreto para construir relaciones?. No sé si existe pero lo que sí puedo asegurar es que cuando piensas en una persona y acude una sonrisa a tus labios es que es parte de la construcción de tu pequeño mundo de relaciones sanas.

Aportación a nuestro programa de Kuki Portabella, septiembre de 2015

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