EL CAZADOR Y LA PRESA: LAS CLAVES DEL ACOSO MORAL

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El acoso moral escenifica como pocas situaciones una lógica muy similar a la de la caza. En este caso el cazador exhibe una actitud que, analizada detalladamente y con rigor, podemos calificar de agresión insidiosa y constante que irá en aumento hasta lograr su objetivo: cazar a su presa y destruirla. La víctima no suele ser consciente de que se trata de un perseguidor con típicos rasgos de psicopáta, por lo que la tarea de reconocer a primera vista cualquier indicio nunca es sencilla. El plan de destrucción del otro es fruto de una maquinación perversa en la que el desprecio y la envidia tienen peso específico y actúan como elementos estimulantes para que la táctica del acosador consiga su objetivo: el deterioro de la salud de su víctima hasta lograr que la caída sea muy dura, definitiva y (si es posible) mortal.

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El Acoso Moral

Los cazadores de este tipo nada tienen que ver con los depredadores del mundo animal, pues estos persiguen a su presa guiados por un instinto alimenticio que únicamente persigue la noble supervivencia de su especie, mientras que aquellos enmascaran sus intenciones, agreden y maltratan empleando técnicas sutiles, fingiendo, mintiendo, manipulando y disimulando para continuar disfrutando de su siniestra, obsesiva y monstruosa afición favorita: hacerle daño a su objeto de envidia, odio, burla o desprecio llegando incluso a argumentar y “justificar” su conducta culpando a la víctima y “victimizándose” ellos mismos: se trata de una sofisticada madeja, a modo de señuelo, para obtener simpatías ajenas, ganar tiempo y así tener vía libre para consumar lo que se proponen.

Para evitar que monstruos con tamaño nivel de maldad y habilidad consigan sus propósitos, debemos adoptar medidas en el ámbito social. La primera de todas es apoyar a las víctimas para que reciban toda la ayuda necesaria y tomen medidas legales contra quien no pretende otra cosa que hacerles daño y perjudicarles a cualquier precio. Es muy importante señalar que el acosador ni siquiera muestra la más mínima intención de deponer su actitud una vez que su plan ha quedado al descubierto y tanto su víctima como el entorno íntimo de ésta viven ya en permanente estado de alerta. Por lo tanto, en la escuela, en el centro de trabajo o dentro del ámbito social y familiar debemos poner la máxima atención para detectar el mal, actuar de inmediato y tratar de segarlo de raíz. Cuando las primeras evidencias de acoso afloran, hay que emplear todos los medios a nuestro alcance para obtener pruebas válidas que demuestren, sin duda alguna, que estamos siendo agredidos a través de una conducta jurídicamente punible y tipificada como delito -a todos los niveles- en la legislación vigente.

La denuncia pública rompe tabúes sociales y contribuye a sanear el ambiente para que la vida en sociedad contemple no sólo una efectiva protección legal de las víctimas y un justo castigo a los agresores, sino que aquellas personas que están siendo paulatinamente asesinadas a través de la tortura psicológica reciban un apoyo integral, completo y efectivo que trasciende el ámbito clínico. Tenemos la obligación moral, individual y colectiva, de combatir una de las lacras más crueles, despreciables y tristemente vigentes en las diferentes esferas de nuestro mundo (pareja, trabajo, familia, etc) para que la calidad de los materiales de construcción de nuestras relaciones obtenga un merecido certificado de excelencia, libre de la amenaza de la aluminosis del desdén o de la insolidaria carcoma de la falta de empatía.

El equipo de: Construyendo Relaciones, un programa de radio de Ona de Sants Montjuïc en 94.6FM  www.construyendorelaciones.com

Puedes escuchar nuestra emisión de radio en referencia al tema en el siguiente enlace :17ª Emisión Las Relaciones de Acoso con Albert Tribó el  20/1/16

O en nuestra web: Post – Articulo El Acoso Moral 

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