EN EL AMOR, TODOS TENEMOS ALGO QUE APRENDER

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En 1980, el dúo musical británico The Korgis sacó al mercado un single que contenía una preciosa balada bajo el título ‘Everybody’s Got To Learn Sometime’ (“Todo El Mundo Tiene Algo Que Aprender Alguna Vez”) y cuya primera estrofa reza así:

Cambia tu corazón/ Mira a tu alrededor/ Cambia tu corazón/ Te asombrará/ Necesito tu amor como la luz del sol/ Todo el mundo tiene algo que aprender alguna vez.

aprender-del-amor-despues-de-una-infidelidadSiempre tenemos algo que aprender. En todo momento y circunstancia de nuestras vidas nos encontramos tomando nota, enmendándonos y corrigendo errores que nos permiten –por la parte que nos corresponde- garantizar una buena actitud para encarar la construcción de nuestras relaciones afectivas.

El amor, en sus diversas vertientes y manifestaciones, es el motor que impulsa nuestras acciones y la razón última de nuestro comportamiento. Necesitamos darlo y recibirlo no sólo para sentirnos plenos y realizados sino para alcanzar ese estado óptimo de ánimo que se conoce como dicha o felicidad.

Frente a los tabúes y convencionalismos impuestos por ciertos “gurús” y coaches que han decidido entablar una ridícula cruzada contra la verbalización de la necesidad como ingrediente del amor, es absolutamente imprescindible que nos opongamos frontalmente a este corsé de lo “políticamente correcto” y reconozcamos la congruente intensidad de decirle “te quiero” y acto seguido “te necesito” a la persona amada. ¿Qué solemne estupidez es esa de sumergirnos sin necesidad alguna en el dilema “¿te quiero porque te necesito o te necesito porque te quiero”? ¡Pero si es la cara de quien amamos lo que queremos ver en cada calle y rincón del alma! Menos demagogia, aún menos soberbia pseudointelectual y más demostraciones de amor, empezando por el respeto al prójimo.

amorNo hay manual de instrucciones ni garantía de fábrica en materia sentimental, pero sí un certificado de calidad de nuestro amor: cada día, a la menor oportunidad, hay que dejarle muy claro a todas las personas que queremos y amamos el papel central que tienen en nuestras vidas. No hay excusa a la hora de cultivar los detalles como expresión de lo que sentimos en lo más profundo. Una sonrisa, un guiño o un abrazo acompañado por los oportunos besos de rigor son la mejor carta de amor que podemos escribir sin hacer uso de la palabra.

Todos tenemos algo que aprender. Y la lección básica que no debemos nunca de dejar de poner en práctica es la que figura en la primera página del libro de la vida e incluye todo lo relativo a la necesidad de demostrar con gestos y hechos fehacientes (acompañados de palabras tan sinceras como oportunas) que los abrazos y besos que más deben preocuparnos son aquellos que no damos porque se agarran al corazón y se clavan como espinas. Besemos, abracemos y dejemos muy claro que necesitamos dar y recibir amor tanto como la luz del sol.

El equipo de : Construyendo Relaciones, un programa de radio de Ona de Sants Montjuïc en 94.6 FM, www.construyendorelaciones.com

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