La Asertividad en las Relaciones

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Asertividad_3Depende del momento u ocasión, si le preguntamos a nuestro disco duro por el significado de la palabra asertividad puede respondernos más o menos así: “Ummmmm me suena. Me suena mucho esa palabra pero ahora mismo no doy con su significado”. Quizás si le ayudamos echamos un vistazo a cómo el Diccionario de la Real Academia Española define la voz asertivo, habremos tocado la tecla adecuada al comprobar que es un sinónimo de la palabra afirmativo. Teniendo esto en consideración, resulta fácil comprender que el concepto de asertividad alude a un estilo de comunicación equidistante entre dos conductas que resultan contradictorias y excluyentes entre sí: la pasividad y la agresividad.

La conducta asertiva es aquella en la que una persona cumple con sus imperativos éticos y morales, reivindicando claramente sus derechos frente a los demás pero sin avasallar y cuidando mucho las formas. Hoy día, casi todo el mundo está imbuido de un impulso que nos lleva a pensar en nuestras propias habilidades sociales y en cómo mejorarlas. La presión social, aunque sea entre líneas, nos anima a estudiar nuestro comportamiento para que prestemos especial atención a las áreas de mejora y nos convirtamos en personas de éxito en nuestros distintos niveles relacionales (pareja, familia, amistad, trabajo, etc). Y sólo logramos alcanzar la cima de un éxito genuino cuando nuestra inteligencia emocional se expresa en forma de respeto y afecto propio y, por extensión, también hacia los demás.

Asertividad_2Sin embargo, hay personas a las que les cuesta mucho relacionarse con los demás, hasta el punto de considerarlo un suplicio. Es claro que quienes pertenecen a este colectivo exhiben una nada sorprendente falta de asertividad. En general, suele tratarse de personas retraídas, tímidas y bastante propensas a sentirse pisoteadas como alfombras y cuyo polo opuesto son aquellas que exhiben agresividad y no tienen reparo ir pisando a los demás evidenciando una clamorosa falta de consideración hacia los otros. El virtuoso término medio lo encontramos reflejado de un modo certero por la cantautora en su canción “Asertividad”: “La asertividad es la capacidad de ser uno mismo, de expresar sentimientos, pensamientos o actos propios sin atacar o anular a los demás. Cuando somos asertivos, todo está bien”.

En nuestra vida diaria estamos expuestos a diversas situaciones que ponen a prueba nuestra capacidad de ser hábiles socialmente y actuar de acuerdo con parámetros asertivos. La cultura imperante no favorece que escuchemos a los demás para saber cómo son y así “tratarlos como quieren ser tratados” (regla de platino de las relaciones humanas). No debe importarnos si se trata de una discusión de pareja, de un problema entre padres e hijos o bien de una cuestión estrictamente laboral. Hemos de imaginar que llevamos marcada a fuego la regla de platino citada anteriormente y manejar cada situación de manera equilibrada, sin incurrir en errores que nos llevan a alimentar el binomio acción-reacción y a establecer una espiral de difícil ruptura que nos suele llevar irremediablemente al conflicto.

Asertividad_1Si queremos lograr cambios cualitativos en las relaciones, tenemos que invitar a hablar con la idea de fomentar la escucha activa por parte de nuestro interlocutor. He aquí una serie de puntos que el psicólogo Mauro Bolmida considera clave: que la conversación transcurra en términos de respeto absoluto entre los interlocutores y que la manera de comunicar sea clara, directa y sencilla para que la comunicación tenga calidad. Para que una conversación ayude a construir -y no a dañar o destruir una relación- debemos prestar mucha atención no sólo a lo que decimos sino a cómo lo decimos. Por último, siempre debemos valorar el momento más adecuado para expresar nuestros pensamientos y emociones. Una opinión expresada con suma corrección pero en un momento inoportuno acabará por tensar una relación y provocar roces y malentendidos francamente evitables.

La aceptación de la crítica es directamente proporcional a la licitud de esta y a la sana intención que nos mueve a aportar una información para que el otro mejore o cambie determinados aspectos de su manera de relacionarse con nosotros. En ningún caso debemos caer en la provocación, en la trampa que nos tiende nuestro interlocutor cuando demuestra claramente que su objetivo es herirnos. Sobre este particular, Mauro Bolmida opina que deberíamos aprovechar la ocasión para que “la serpiente se envenene con su propio veneno” reconociendo la veracidad de la crítica y nuestro explícito compromiso para enmendarnos y hacer que las cosas mejoren hasta satisfacer a nuestro crítico. En realidad, estamos dando toda una lección de gestionar bien las emociones y, si el interlocutor es inteligente, le estamos ofreciendo una magnífica oportunidad para que reflexione y cambie de radicalmente de actitud, sustituyendo la ofensa y el insulto por una serie de sugerencias que serán muchos mejor recibidas cuanto mayor sea el afecto que pongamos a través de unas formas bañadas en buen humor y sentido de la “otredad”, poniéndolos en el lugar del otro.

La verdadera empatía requiere ponerse en el lugar de los otros desde el lugar de los otros, no desde el nuestro. Jamás debemos perder de vista que uno de los objetivos centrales de la buena construcción de relaciones interpersonales es entender, en profundidad y en su contexto, por qué los demás actúan como lo hacen. Ahí reside la crucial importancia de la escucha activa y de realizar preguntas congruentes que muestren nuestro sano interés en conocer las circunstancias ajenas, logrando unos resultados muy positivos en términos de recíproca simpatía, transitando por el soleado sendero de la empatía.

Si nuestros hijos nos agobian con constantes demandas de compras ¿por qué no les ofrecemos un buen ejemplo y en lugar de mostrar enojo o rechazo hacemos todo lo posible por conectar con ellos y conocer en profundidad sus motivos y razones? ¿Por qué no le decimos a nuestra pareja lo bien que le queda una prenda determinada en lugar de poner énfasis en otra que no nos gusta en absoluto?

Si de un modo emocionalmente inteligente optamos por obrar siempre de un modo asertivo podremos valorar y ser valorados, expresar sentimientos sin restricción o censura y provocar una confianza en el otro para que seamos depositarios de toda su confianza. No hay que atacar ni defenderse de ataques que no se han producido. Ser uno mismo no implica afán de dominio ni un obsesivo impulso controlador sobre todo y todos alcanzando una cuota de “sinvivir” que merma nuestra propia calidad y la de quienes nos rodean.

Para mejorar nuestro bienestar, debemos cambiar actitudes y paradigmas que nos impiden crecer y evolucionar. Debemos prácticos y muy constantes en la aplicación de la regla de platino. Cuando tratamos a los demás como quieren ser tratados estamos abriendo las puertas del verdadero éxito porque nos mostramos plenamente capaces de construir unas relaciones que aporten armonía a nuestro entorno, nos colmen de felicidad y nos hagan sentirnos plenamente realizados.

Escucha el programa sobre la Asertividad

Construyendo Relaciones es un programa de radio que trata sobre Relaciones Humanas y el Desarrollo Personal, se emite cada jueves de 23 a 24 H en el 106.9 FM por Radio Kanal Barcelona, puedes escucharnos online también en nuestra web www.construyendorelaciones.com

Descarga y escucha nuestros programas en : Podcast Ivoox 

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