LA OSCURA SILUETA DEL MIEDO

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LA OSCURA SILUETA DEL MIEDO

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La oscura silueta del miedo

Cuando nadie nos ve y nos miramos en el espejo de nuestra alma, contemplamos una sombra detrás de nosotros. Es la oscura silueta del miedo. Portador de una leyenda ancestral, a él le atribuímos poderes extraordinarios. Incluso le culpamos de buena parte de nuestros males (olvidando que puede llegar a actuar en forma de prudencia y hasta de valentía) y le adjudicamos la capacidad no sólo de influir en nuestros actos sino también de condicionar buena parte de nuestros éxitos y fracasos, seamos o no conscientes de su presencia e influencia.

Entre nuestro yo y el miedo hay una guerra no declarada y sin cuartel. Si nos ataca, lo hace como un felino que caza de noche. Se esconde y se mimetiza con la maleza de nuestros pensamientos. Tiene su guarida en lo más profundo de nuestro inconsciente. Es entonces cuando afloran en nosotros sensaciones de vulnerabilidad, fragilidad, incapacidad e incluso parálisis.

La vida está jalonada de etapas de cambio constante. Está demostrado que el miedo al cambio es una de las sensaciones más a flor de piel que nos invaden y que su componente base es el pavor a lo desconocido. Disipar cualquier género de dudas mediante el conocimiento fundado ayuda a mantener a raya a la ansiedad y la preocupación, dos de los más fieles aliados del miedo.

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La silueta del miedo

Algunas enfermedades graves cuyo pronóstico es inicialmente muy reservado pueden experimentar una notable mejoría durante el proceso terapéutico , si tenemos claro que el temor a la propia enfermedad causa mayor dolor físico y emocional que los efectos directos de la propia dolencia en nuestra salud. Es entonces cuando se hace más necesario que nunca tener un entorno de personas positivas, auténticos guerreros de la luz. Ellos nos aportan certeza y alejan de nosotros aquella imagen de la sombra en el espejo, la negra silueta de la imaginaria fiera salvaje que se transforma en una preocupación real por motivos a los que sólo nuestro inconsciente otorga un certificado oficial de validez. No hay mejor antídoto contra el miedo que hablar de él con personas de nuestra absoluta confianza. Esto equivale a mostrarles una foto ampliada de aquel temido e imaginario animal, representación de nuestros más íntimos temores e inseguridades.

Fundado o no, cualquier tipo de temor puede ser canalizado y vencido. No debemos tener miedo al miedo bajo ninguna circunstancia. Debemos aceptar su existencia, convivir con él, reconocerle y aceptarle. Y si se queda como huésped en nuestras vidas durante una temporada, tengamos el detalle de ser unos anfitriones modélicos y paguémosle el billete cuando decidamos que se marche.

Fdo.: El equipo de Construyendo Relaciones – Programa de Radio – www.construyendorelaciones.com

 

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