LOS HIJOS NO SON NUESTROS

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Hijos_no_son_nuestros

Cuando repasamos la lista o inventario de nuestras propiedades y pertenencias, no encontraremos la palabra HIJOS. Durante años vivimos muy preocupados por varios pensamientos: ¿Hacemos bien el trabajo de padres? ¿Serán nuestros vástagos capaces de vivir sus propias vidas sin estar lastrados por sentimientos como el miedo o la dependencia?

Teniendo en cuenta que no hay una escuela de padres que nos habilite y otorgue el certificado de actitud, nuestra propia experiencia como hijos y las experiencias vividas junto a nuestros propios padres conforman el grueso del legado que entregamos a nuestros hijos y que, en su día, ellos entregarán a los suyos. Si lo que les legamos contiene equilibrio y armonía en lugar de temor (fundado o no) o insana dependencia decidirá su suerte como adultos. Desde el mismo momento del alumbramiento, está escrito que el recién nacido es una vida independiente y que algún día abandonará el hogar familiar. Y es entonces cuando deberemos dar la talla apoyándoles en su decisión y acordando con ellos que no se produce ruptura alguna de un vínculo (que a su vez es irrompible), sino un cambio de cualitativo en la asunción de responsabilidades. Quien no nos pertenece va a tomar posesión efectiva del control de su vida y una paternidad responsable ha invertido durante años en gestar un éxito. Los padres somos guías, orientadores, tutores y realizamos una labor de acompañamiento mientras recorremos un largo trecho del camino de la vida junto a nuestros hijos. Tejemos una tupida red de sentimientos, de afectos que han de ayudar a dar pasos en firme y nunca a padecer el yugo de una insana relación de dependencia por ambas partes.

Al carecer de un manual de instrucciones al uso, tenemos plena libertad de equivocarnos y de rectificar. Nuestro liderazgo debe ser a la vez asertivo, firme, plenamente democrático y exento de victimismos cuando es puesto en cuestión. Inclusive, una dura prueba como el síndrome del nido vacío “por la marcha del polluelo” debería ser asumido con una lógica práctica, se trata de una oportunidad y un regalo generosos de la vida: nuestros hijos vuelan con alas propias y nos regalan la posibilidad de enriquecer nuestra relación de pareja invirtiendo más tiempo en ello.

Diversos especialistas de reconocido prestigio subrayan la importancia de ser muy conscientes de que desde el mismo momento del parto es altamente recomendable ir dando forma a una idea muy sana que favorece la distancia emocional y las relaciones fecundas entre padres e hijos: hemos de jugar sin cartas marcadas, otorgando al corte del cordón umbilical un valor simbólico y, a la vez, práctico. El comienzo de la vida de un nuevo ser debe poner el acento en la construcción sólida, en sentar unas bases morales y éticas de una educación basada en la coherencia entre el discurso y su puesta en práctica, equilibrando libertad con responsabilidad y derechos con deberes.

Cada ejemplo de sabiduría y entereza que ofrecemos redunda en favor de la gestación de un criterio propio exento de sobreprotección, pero con una decidida voluntad de guiar y controlar sin asfixiar. Nuestros propios nietos (que tampoco nos pertenecen) serán beneficiarios directos de nuestro sentido común y buena gestión emocional porque podrán construir unas relaciones tan sanas como sólidas y sabrán gestionar un amplio abanico de situaciones que la vida en sociedad les deparará.

El equipo de Construyendo Relaciones, un programa de radio de Ona de Sants-Montjuïc en 94.6 FM www.construyendorelaciones.com

Puedes escuchar nuestra emisión de radio en referencia al tema en el siguiente enlace :  15ª Emisión La Relación con los Hijos con Rosa Mª Rodríguez el 16/12/16 

O en nuestra web: Post – Artículo La Relación con los Hijos 

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